Pizza de pesto


Toca empezar la serie de pizzas que tengo prevista para el blog, y empiezo con algo sencillito, que lo básico ya lo tocaré más adelante (eso será cuando hable de las masas), y es una pizza sugiriendo una combinación de ingredientes: una pizza con pesto.
Me salto a propósito todo el capítulo de la masa y comienzo a hablar de esta pizza disponiendo frente a nosotros de una hermosa masa en crudo ya extendida y esperando en la bandeja.

Ingredientes
Tomate concentrado
Tomates (2)
Champiñones enteros frescos (3)
Mozzarella (1 bolsa)
Carne picada (50 gramos)
Pesto (1 bote/bolsa)

Comenzamos extendiendo una capa finiiiiita de tomate concentrado sobre la masa (más adelante, cuando me ponga a filosofar sobre la pizza comentaré por qué utilizo tomate concentrado y no tomate triturado o tomate frito). Como este tomate tiene un sabor bastante fuerte y es algo salado, omitiré la sal en esta pizza; pero eso va con el gusto de cada uno. También omito la sal porque embarazadísima como estoy en estos momentos, controlo mucho la sal en la comida, para luchar contra la temida retención de líquidos.
Cortamos los dos tomates en rodajas, no hay que matarse para que salgan super-finas, el horno se encargará de fusionar el tomate, y las disponemos al azar por la pizza. Luego le toca el turno a la mozzarella; he utilizado la que viene como una pelota plana acompañada de un líquido, que se presenta en bolsa de plástico. Con un cuchillo la he cortado en lonchas y las he distribuido por la pizza.
Acto seguido los champiñones en rodajas; ahí si que soy maniática: los champiñones de lata son algo que no puedo ver ni en pintura, la textura y el sabor son un auténtico crimen a mi entender. Así que champiñones frescos. Peeeero, si te rechiflan los champis de lata o no te importa utilizarlos si no tienes otra cosa... adelante. Esta vez utilicé los tipicos champiñones blancos de toda la vida, pero si tienes de los Portobello (tienen la misma forma que los blancos pero son marroncitos), te recomiendo probarlos, utilízalos, están muy ricos.
Seguimos con pellizquitos de carne picada, distribuyéndolos al azar también.
Y para terminar la salsa pesto. Últimamente uso bastante la de la casa Gallo, que se encuentra en una bolsita plástica en la zona de refrigerados; aunque las que vienen presentadas en tarritos de cristal también están mu güenas. Ya si tuvieras pesto fresco... sería algo digno para dar palmas con las orejas.
A todo esto hemos estado calentando el horno a 220 o 230 grados si nuestra masa es gruesita, si es más bien fina, pues darle al horno a todo lo que dé, que suele ser sobre los 250º. Le pongo calor abajo y el turbo.
La pizza entra al horno, la foto que has podido ver es la del "antes de" y sobre unos 10 minutos más tarde tendremos nuestra delicia hecha. De todos modos cada horno es un mundo, y a cada uno le gusta la pizza más o menos hecha, así que tocará vigilarla para saber cual es el punto en que nos queda buena.
Y os preguntaréis ¿no se le ha olvidado poner el orégano? Pues no!! esta pizza NO lleva orégano, que al final de tanto echar esa dichosa hierba (que también está muy buena) todas las pizzas acaban sabiendo igual. Bienvenidos al reinado de la Albahaca!!

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