Lo bueno: que tengo acumuladas fotos para un par de posts. Lo malo: que tengo que encontrar el momento para sentarme a escribir... En fin, no lloro más
Aquí va mi receta estrella para tarta de queso. Vale que las tartas de queso (con perdón) son como los culos, todo el mundo tiene una, pero a mi, que no me gusta el queso, es la que me gusta.
No lleva el archiconocido queso philadelphia ni el mascarpone ni el quark, sino queso batido; concretamente este, de Mercadona.
Ingredientes
Base
200 gramos de galletas digestive trituradas
125 gramos de mantequilla sin sal
Crema
2 tarrinas de 500gr de queso fresco batido
200 gramos de azúcar
40 gramos de harina
5 huevos grandes (o 6 huevos de la M)
80/100 ml de nata líquida (va en función de lo generosos que os sintáis en ese momento)
ralladura de limón/esencia de limón
1 cucharadita de extracto de vainilla
Cobertura
1 bote de mermelada al gusto (fresas, arándanos, frutos del bosque, moras...)
1 sobre de gelatina neutra
En esta tarta utilizaremos un molde desmontable, circular, cuadrado o con la forma de lo que sea, pero que se desmonte. En este caso, tanto si utilizo un molde metálico como si utilizo uno de silicona, no me molesto en untarlo con mantequilla/aceite para que no se pegue; la verdad es que no he tenido nunca problema con eso. Pero si lo queréis engrasar por si acaso, no creo que le haga daño. Las cantidades aquí indicadas van bien para un molde de unos 24cm de diámetro, para que os hagáis la idea.
Vamos precalentando el horno a 175º.
Trituramos las galletas digestive y las mezclamos con la mantequilla. Para esto la mantequilla tiene que estar a temperatura ambiente, lo que se dice "en pomada" (que está muy blandita y se puede mezclar) o, recién sacada de la nevera, pasa por un calentón a media potencia en el microondas y se derrite estupendamente.
Extendemos la pasta resultante en el fondo del molde y la alisamos lo más uniformemente posible. Truco: utiliza el culo de un vaso, para, a base de golpecitos, conseguir una superficie plana de pasta.
Hay quien mientras hace el relleno mete el molde con la pasta de la base en la nevera, eso hará que se endurezca y no se "desmigue" cuando vertamos el relleno. Este paso es opcional.
El consejo que mejor resultado me ha dado en esta tarta es el siguiente no meter aire en la mezcla. De esta forma el relleno queda con una consistencia casi lujuriosa de crema densa. ¿Cómo se logra? pues utilizando un batidor de varillas pero sin batir la mezcla, sólo removiéndola para no meterle burbujitas de aire dentro.
Quien tenga la famosa Thermomix puede utilizarla, of course, pero con la mariposa puesta en las cuchillas y en la velocidad de mezcla más bajita posible.
Empezamos poniendo en el bol las tarrinas de queso batido, el azúcar y la harina; removemos hasta que esté todo integrado.
Le toca el turno a los huevos, uno a uno, batiendo unos 30 segundos aprox en cada uno para que se mezclen bien.
Añadimos la nata, el limón, la vainilla y a mezclar hasta que se haya integrado. Ya tenemos listo el relleno.
Al horno durante 15 minutos, y entonces toca bajar la temperatura a 120º y dejarla 90 minutos más. Lo de la bajada de temperatura de horneado ayuda a que la tarta cuaje lentamente, hay que hacerla simplemente girando el dial del horno, no hay que sacar la tarta ni nada.
Cuando le falten 20 minutos para estar hecha es recomendable acercarse al horno a "acecharla" a ver si esta hecha o no. Esto nos lo indica la textura: al mover el molde el centro de la tarta ha de menearse como un flan bien cuajado, si el movimiento es muy "líquido" tiene que seguir en el horno.
Una vez horneada, sacamos el molde y pasamos un cuchillo por los bordes, para que la tarta no se nos agriete cuando se desinfle al enfriarse. Si, va a desinflarse, así que no preocuparse si de pronto se ha esponjado y amenazaba con salirse del molde.
Cuando esté tibia hacemos la cobertura, yo no me complico la existencia: en un cacito al fuego pongo la mermelada, cuando empieza a burbujear añado la gelatina en polvo (también vale en láminas), y se la extiendo por encima a la tarta. Espero a que se enfríe un pelín y se va derechita a la nevera.
Esta tarta necesita de un día de reposo, así que es recomendable hacerla la noche anterior. Hay quien dice que la congela y que le queda estupenda... no lo sé, nunca lo probé (nunca ninguna tarta aguantó mucho tiempo por casa antes de sufrir el ataque del cuchillo).
Otra variante para la cobertura es utilizando 250ml de crema agria, 30gr de azúcar y un toque de extracto de vainilla; se le pone por encima nada más terminar el horneado y se la vuelve a introducir 15 minutos para que cuaje. Me gusta más la cobertura de fruta, además, la crema agria es complicadilla de conseguir en España dependiendo de la región en que vivas.
Más variantes: utilizando moldes de aluminio desechables un poquito mayores a los habituales de flan, salen unas tartitas individuales la mar de coquetas. Tened en mente que si utilizamos estos moldecitos individuales los tiempos de horneado disminuyen (5/7 minutos a 1751 y luego unos 20/30 minutos a 120º)